En un manifiesto de 1.500 páginas, Behring Breivik, el extremista que mató a 77 personas en la isla de Utoya e hizo estallar un coche bomba cerca de la sede del gobierno en Oslo, se confesó aficionado a los videojuegos de combate.
Breivik reconoció en dicho documento haber jugado con bastante frecuencia ciertos videojuegos, entre ellos “World of Warcraft” y “Call of Duty – Modern Warfare”, como preparación para cometer sus acciones contra el “multiculturalismo”.
Según admitió, jugaba “World of Warcraft” para poder alejarse de la realidad y “Call of Duty” para afinar su puntería y entrenar en ambientes de combate hostiles.




En total, Coop Norway ha retirado 51 videojuegos, entre los que se incluyen decenas de juegos bélicos como Homefront, Call of Duty: Black Ops, Call of Duty: Modern Warfare 2, World at War, Call of Duty 4: Modern Warfare,Sniper Ghost Warrior o Counter-Strike Source.








