Hace 17 años el mundo fue sacudido por el bombardeo del Big beat. Las percusiones autoritarias, los beats chirriantes y subversivos y las ganas frenéticas de bailar, herencia del Madchester y las interminables fiestas de The Hacienda, se apoderaron de la mitad de los noventas para comparecer a una especie de juicio final hecho fiesta con nombres como Fatboy Slim, The Crystal Method, The Prodigy, y desde luego, las fórmulas peligrosas del golpe al estilo de The Chemical Brothers.
Los británicos Tom Rowlands y Ed Simons siempre se han sentido cómodos ante las máquinas, listos para conjurar nuevas amalgamas digitales. Antes de lanzar su álbum debut que los llevó a la fama, ya eran sujetos de referencia en los clubes ingleses, desde el Naked Under Leather hasta el Heavenly Social Club. Incluso, con el nombre inicial de Dust Brothers, estaban listos para poner a morder el polvo a toda la competencia del mundo, pero llegaron los artífices del Club de la Pelea musical –los Dust Brothers estadounidenses– y les despojaron su nombre de pila. A los Hermanos les tocó entregarse a la Química y salir del planeta del Polvo, lo que les sirvió para bautizar su primera placa discográfica, Exit Planet Dust.
Aquel debut electrónico, nacido en la mitad del año de la mitad de la década del noventa, fue un golpe contundente y eficaz que ganó disco de oro y fue objeto preciado de la crítica. La fórmula ganadora de los Chemical se basó en incluir ingredientes musicales de distinto origen para crear su compuesto triunfador: hip hop, funk, break dance, furiosa energía rock y códigos digitales bailables para el servicio de la definición del Big beat. La portada setentera del álbum intuía aires vintage en el interior del trabajo, pero esta vez la novedad fue la consigna.
Exit Planet Dust es una parada obligada en la galaxia musical de la electrónica…
El abandono de su antiguo nombre y la entrada a la etapa Chemical Brothers les hizo abrir su disco con “Leave Home”, primer single oficial. Olvidando su pasado nominal, recordando la vieja gloria electrónica con el sample de “Ohm Sweet Ohm” de los padres de todo esto, los señores de Kraftwerk, y arrancando lentamente con el beat venenoso, que en medio de tanta maquinaria no deja de tener ese sabor rockero en las entrañas de su música, unos synths ácidos que se mueven entre el funk, el rock y el insistente sample de Blake Baxter diciendo “Brothers gonna work it out”. Luego, los scratches eficientes y el legado del break llega con toda su potencia en “In Dust We Trust”, puro poder bailable que deja estirar los sonidos como fuelles y luego acelerar sus partículas para provocar la reacción de movimiento en el oyente. Una de esas joyas escondidas que nunca fue single.

¿Break con tendencias industriales? Lo que conjuga el Big beat con el delirio mecánico que se trae “Song to the Siren”, un título que existía desde 1992 y que fue rescatado para el Exit Planet Dust. Uno de sus primeros experimentos con el golpe del break, las inclusiones de sonidos metálicos y la perturbadora reversa vocal del sample de “Song of Sophia” de Dead Can Dance, con Lisa Gerrard envuelta en beats. La continuación de este alucinante viaje viene con una magistral tonada, “Three Little Birdies Down Beats”, golpe house con pura actitud rock, digno de una fiesta subterránea que continúe con el legado de The Hacienda. Para complementar la furia rítmica viene “Fuck Up Beats”, un interludio de golpes saturados, acorraladores y untados de tonos techno. Hasta allí, la fiesta es puro golpe químico. Agregue la dosis extraña de ruidos incidentales y arpegios binarios de “Playground for a Wedgeless Film” y obtendrá un baile más bizarro.
Los Chemical Brothers habían lanzado un EP en 1994 llamado Fourteenth Century Sky. De allí rescataron para el álbum dos piezas, una llena de adrenalina y otra de morfina. La primera es la representación pura del género, uno de aquellos clásicos electrónicos que no necesitan figurar en listas para hacerse célebres. “Chemical Beats” hace honor a su nombre y es la pura descripción de golpes digitales de laboratorio, intensos y ácidos. La segunda es el lado etéreo y sosegado del dúo londinense, “One Too Many Mornings”, golpe chilling para confortar la resaca de la noche fiestera, apoyado en las dulzuras vocales dream pop de Swallow, que se cuela en las atmósferas con su sonido en los samples.
Aquellas pausas ante tanto vértigo siempre han sido presenciales en todos sus trabajos. Aparte de “One Too Many Mornings”, existe el golpe sutil de “Chico’s Groove”, un viaje interestelar relajante y sin prisa que bien puede caber al son de un coctel galáctico. El sosiego es complementado por la pista final del álbum bajo el arrullo vocal de Beth Orton en “Alive Alone”, una canción muy cercana al trip hop y que comenzaría la relación laboral entre los Chemical y Beth en posteriores trabajos (“Where Do I Begin” en 1997 y “The State We’re In” en 2002).
La colaboración vocal masculina corre por cuenta del cantante de The Charlatans Tim Burgess en el segundo single del álbum “Life is Sweet”, que cuenta con un golpe similar al de The Prodigy y que nos regala cierta dosis de brit-pop gracias a los vocales de Burgess, mientras los Chemical se encargan de envolver a la audiencia con sus cables, sus máquinas y su Big beat enganchador. Sonido que consolidarían con la cota más alta de su discografía en Dig your Own Hole (1997) y que se mantiene muy presente en los oídos de quienes vivieron aquel estallido electrónico de los noventas, y que tanto ha contribuido a la evolución del género. Exit Planet Dust es una parada obligada en la galaxia musical de la electrónica, y el sitio de partida triunfal para uno de los dúos que logran causar un punto de fusión en los cuerpos con sólo digitar un par de botones.
Sobre el evento:
>Bogotá: Viernes 14 de septiembre. Centro de Eventos y Espectáculos. 9 p.m.
Boletas: VIP: $240.000 Preferencia: $130.000
>Medellín: Sábado 15 de septiembre. Parqueadero Plaza Mayor. 9 p.m.
Boletas: VIP: $240.000 Preferencia: $130.000
Boletería: A la venta a partir del vierner 13 de julio en www.tuboleta.com Contact Center Bogotá: 5936300 Contact Center Medellín: 4446300 y en todos los puntos de venta Tu Boleta a nivel nacional.
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