La alta mortalidad de fauna silvestre por colisiones vehiculares en la red vial de Costa Rica es un hecho factual documentado por investigaciones científicas y organismos de conservación. Estudios recopilados por biólogos y entidades como el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) y la organización Panthera revelan que la fragmentación de hábitats mediante infraestructura vial representa una de las mayores amenazas para la biodiversidad centroamericana.La fragmentación del dosel y la intersección de corredores biológicos por rutas asfaltadas obligan a mamíferos, reptiles, anfibios y aves a cruzar calzadas con alto flujo vehicular. Entre las especies más vulnerables se encuentran felinos en peligro o bajo estatus de conservación, como ocelotes, pumas, yaguarundis y jaguares. La pérdida de estos depredadores tope genera un desequilibrio directo en la cadena trófica de los ecosistemas tropicales.

El impacto se extiende de igual manera a especies de mamíferos medianos y pequeños, como osos perezosos, tamandúas y zorros pelones, así como a una elevada proporción de herpetofauna (anfibios y reptiles). Las condiciones de visibilidad reducida en tramos rectilíneos de alta velocidad, sumadas al efecto barrera de la vegetación adyacente, incrementan la tasa de arrollamientos durante los picos de movilidad animal.
Ante esta problemática, especialistas en ecología vial han promovido la implementación de infraestructura de mitigación basada en evidencia técnica. El uso de pasos de fauna aéreos para especies arborícolas, pasos subterráneos adaptados en alcantarillas y la colocación de señalización vial específica reducen significativamente el riesgo de colisión cuando se integran desde la fase de diseño de las carreteras.






